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Opinión de Manuel Pecellín sobre Despiece de la infancia.

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Nacida en Monesterio, Fracisca Gata salió muy joven de Extremadura, hasta recalar en Albacete, donde reside. No obstante, como nueva comprobación de que los primeros años constituyen un periodo de edad definitivo para conformar el carácter, aquí está esta obra,  cuyos versos realizan  un despiece cuasi febril de su  infancia. Con ella obtuvo la autora el XIII Premio de Poesía Ciudad Ronda, 
Gata, que tambén ha sido galardonada en notables concursos de narración (entre ellos, el FelipTrigo de relato corto) se distingue sobre todo por la riqueza, impuetosidad y calidez del lenguaje, en ocasiones enfrentado a la normativa académica, lo que le proporciona magníficos hallazgos, especialmente  en su discurso poético. A ello une una enorme capacidad para construir imágenes de carácter surrealista,  tan abundantes en los poemas de este libro.
La niñez es rescatada verso a verso, que nos dicen de voces oscuras bajo el susurro del río; anécdotas al parecer simples (v.c. un paseo en la bicicleta que el padre conduce) pero inolvidables; intuiciones sobre el futuro; la táctil gracilidad de olivas y cerezas; los pálpitos tan difíciles de expresar, como ciertos; la corta estancia veraniega junto al mar lejano; la presencia indefectible de la madre.
La autora, que en su último libro, Cine negro (2012) mostraba la afición por este tipo de películas, regresa al mundo infantil, también frecuenta en el cuento El juicio del tiburón (2012). Una de las mayores cualidades del discurso literario es hacer al lector cómplice de la escritura, por empatías o tal vez fobias desatadas según se lee.  Así ocurre  aquí con cada poema, seguramente de modo más fácil, pero no exclusivo,  a quienes vimos la luz y nos criamos en un entorno  agroganadero. Estas vivencias, tan delicadamente evocados, son parecidas a las de tantas niños rurales en un entorno quizás ya desaparecido, pero que sigue en la memoria y la pluma de los grandes creadores.
 Francisca Gata forma parte, por derecho propio, de ese magnífico grupo de poetisas extremeñas que en estos meses últimos nos han deparado tan valiosas obras. Digamos Pureza Canelo, Ada Salas, Efi Cubero, Emilia Oliva, Teresa Guzmán Carmona, Carmen Hernández Zurbano, María José Fernández Sánchez, Juana Vázquez Marín, Silvia Gallego o Ana María Reviriego.
Gata Amate, Francisca. Despiece de la infancia. Diputación de Ronda, 2013.

 

Manuel Pecellín Lancharro. Miembro de la Real Academia de las letras y las Artes de Extremadura.

27/12/2013 20:10 franciscagataamate Enlace permanente. sin tema

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