Francisca Gata nasció en Monesterio (Badajoz) en el año del señor y no en otro. Pronto comenzó a crecer, lo justo para su altura actual. Cursó estudios. Vino y se fue. Culillo de mal asiento, volvió para quedarse y aquí sigue dando de que hablar. No seré yo quien diga de ella una palabra más alta que la otra, lo que sí digo es que escribe mucho y bien. ¡Sálvese quien pueda! Nueve de cada diez críticos han calificado su obra como altamente adictiva, corrosiva, evanescente, visceral, telúrica, ebúrnea y más cosas que me callo para no ofender. El único crítico que habló mal, no lo volverá a hacer. Pero se admiten comentarios positivos.