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Fuera del tiempo. Premio de internacional de poesía Odón Betanzos 2008. Diputación de Huelva. Francisca Gata

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Yo quiero ser la de antes de los muertos

y sus obligaciones redactadas

bajo la luna vieja. Muertos con memoria

de mi memoria, vencedores de esta batalla.

Ésa quiero ser, la drogadicta de besos

e ignorancia. Pasión tan bien nutrida.

Problema sin problemas.

Ésa quiero ser yo,

egoísta de mi alma. Querida más deseada,

sin esta lástima,

sin la espada del tiempo frente a mí.

Sin tanta caricatura de la muerte

cuando hay vida.

Lo afirmo, lo rubrico:

yo quiero ser la extravagante niña de mis ojos.

18/02/2016 20:01 franciscagataamate Enlace permanente. sin tema No hay comentarios. Comentar.

Desterrados. Ediciones Vitruvio. Poesía. Francisca Gata Amate.

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Qué veneno tan dulce me dieras si el amanecer

me ofreciese tus escombros a puñados

y recuperáramos el tiempo de corceles lascivos,

de afiladas uñas, de afiladas palabras.

Si al partir tú, yo aguardara tu llegada

lamiendo el horizonte poblado con tus huellas

y el vuelo de tu alma fresca.

Hoy es ese día en el que la vejez

se sienta a nuestra mesa y nos deshace

sin apiadarse del miedo de todos los rincones.

Ambos vencidos, desterrados de la rutina de vivir

y soñar en este decorado de papel

que ya se quiebra.

Y quiero hablar contigo sin ser joven,

desolada mi saliva

y mi espalda que fuera tuya, que te perteneció,

como tu augusto cuello y tu mirada verde

fuera la propiedad que, yo soldado,

más protegiera.

Tenemos en nuestro lecho lo rotundo

de las grietas. Esa indolencia del abrazo sin fuerzas.

En nuestro lecho, en nuestra mesa,

en nuestro hormiguero pisoteado.

Estamos muertos.

06/02/2016 19:57 franciscagataamate Enlace permanente. sin tema No hay comentarios. Comentar.


Desterrados. Ediciones Vitruvio. Poesía. Francisca Gata Amate.

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La sortija tenía una piedra roja,

tal vez un rubí.

Tal vez era falsa, tal vez robada.

La muchacha la mostraba secretamente

entre los pliegues de un pañuelo y temblaban

sus manos

y el rubor coloreaba su penumbra.

Desgarrando sus labios las palabras.

La desesperación fijaba un precio y otro

y aquel hombre, su humo y su barriga,

pretendía otra joya,

en su coche quizás,

con las faldas levantadas.

03/02/2016 19:50 franciscagataamate Enlace permanente. sin tema No hay comentarios. Comentar.

Desterrados. Ediciones Vitruvio. Poesía. Francisca Gata Amate.

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Cruzan las tierras abandonando una mirada

con carreteras rojas,

lo que fuera de uso común, lo necesario,

mansamente abandonado, pájaros y trenes

y el pozo alerta.

Cruzan las tierras arrastrando

el ancla por todas las colinas,

los bosques y las casas sin dueño.

Atrás queda envilecido lo enterrado, la carne

y el griterío y el silencio. O las puertas

que el viento cierra y abre.

Las razas puras, contra las impuras,

encendiendo candelabros

por el luctuoso esperma. Virgos de ángeles

es todo el resplandor

que al agua conduce y a los templos les nacerá el otoño.

Los héroes se nutren del pavor

de los bultos en fuga y con sus vergas

ratifican la soledad. Estatuas sin ojos

serán los aliados en las  calles cercadas

por remolinos de fuego.

Cruzan las tierras en gesto de morir sin la muerte cercana

tragándose sus nombres,

aligerando la pesada carga.

02/02/2016 20:14 franciscagataamate Enlace permanente. sin tema No hay comentarios. Comentar.

Desterrados. Ediciones Vitruvio. Poesía. Francisca Gata Amate.

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Mientras todos los que tenemos algo

que perder, dormimos,

una generación de desahuciados

diezma las palomas del parque para nutrir

sus anocheceres.

Benditos nosotros.

Benditos

y miserables ilusos que nos creemos a salvo,

pensando que jamás consideraremos a las palomas

otra cosa que alegorías de la paz.

31/01/2016 20:06 franciscagataamate Enlace permanente. sin tema No hay comentarios. Comentar.

La noche del condenado. Francisca Gata Amate. Ediciones Vitrubio

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Tengo por libertad estas cadenas.

Tengo por libertad que tengo nudos

y un ancla ya oxidada para mi barco.

No hay otros cielos ni tierras, ni el espacio

reservado a todo hombre, ni el ángulo vital

de toda araña.

Llegado a este punto ni rezo ni comulgo

con la boca más blanca y más sedienta.

Rompo mis alas y desgasto mi tiempo.

Renuncio.

La gloria de vivir es un fruto podrido,

reducida a una apuesta con esos yacientes

que brindan por la noche con veneno.

No deseo los sueños ni este pálpito indigno

de saberme feliz si un pájaro

se acerca a defenderme, a traerme del viento

la garganta que aúlla y que refresca. No deseo

este absurdo que se complace en risas y en danzas

solitarias. Traicionado

me siento pues me ha crecido hierba en la mirada

y he de fingir que reniego del placer. Y he de llorar

sin alma y sin tristeza, con máscara de dolor

porque no duele.

Te apuesto mis recuerdos por tu ataúd sembrado

boca abajo, adentro, muy adentro,

sin salida, sin saliva, sin auxilio. Muy adentro.

De espaldas a la cruz

y a todas las montañas y a todos los caminos

y los ríos,

esos ríos que van sin detenerse,

desbordados de vida y de sangre

y de esperanzas.

Te apuesto mi estúpida pasión de payaso

fatigado,

con un destino muerto que no muere,

fantasma que a su pesar se rinde a la belleza. 

17/01/2016 20:02 franciscagataamate Enlace permanente. sin tema No hay comentarios. Comentar.

Fuera del tiempo. Premio de internacional de poesía Odón Betanzos 2008. Diputación de Huelva. Francisca Gata

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Quizás sea una galería de cadáveres,

pero hoy la vida tira de ti

y te ofrece sus labios porque la carne se transforme

en insólito misterio.

Mañana un mercado triste voceará mercancía

tan siniestra y  a precio de saldo, flores

y poemas. Entonces el corazón

se hallará dormido y solitario.

Pero hoy, calaveras más bellas

nunca vieras.  Jardín de jardines

a la sombra de las miradas que algún día no serán.

Arrebatado del miedo

por la gracia de esa corta eternidad,

aunque asumes  que un cadáver camina

entre cadáveres.

Asumes la humillación

después de la conquista.

Más perlas que tuvieras, más pagaras.

Y eres feliz ante la fuente del placer.

No hay más que esto. Te dice tu locura.

10/01/2016 19:40 franciscagataamate Enlace permanente. sin tema No hay comentarios. Comentar.

Fuera del tiempo. Premio de internacional de poesía Odón Betanzos 2008. Diputación de Huelva. Francisca Gata

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Aquí se urdió la historia, entre estos jardines

que el tiempo y sus siniestros ladrillos

han cubierto de extrañeza y de una podredumbre encanecida.

No dejó de esparcir sus plumas el verano

y el pájaro inquilino hizo de la noche

un parvulario de semillas y vientos.

Y el constante sonar de los portones.

Fuimos solo los niños atrapados por un reverso místico

y algo familiar,

el manso cristal para  la caricatura, una imagen

que asume la memoria,

que conquista su sitio, su bulevar, el leve tintineo,

el frágil hilo que me une a aquel cielo

y a aquella extremidad nunca desprendida.

Fósiles de susurros y risas en la siesta del padre.

Oscura pretensión el absurdo silencio.

Manaba el agua y en la charca los peces

nos decían adiós y luego regresaban  a por migas de pan

y a por luceros vencidos,

las trampas eran tan sabias y tan sin descanso.

De oro el hueco donde los gatos nos nacían.

Qué era aquello de amar si apenas caminábamos,

si pasión y razón volaban junto al polen.

Entre tu boca y el tronco del árbol

no pasaba la luna sin un beso,

sin inventar verdades, mintiendo por la alquimia.

Tejiendo laberintos la araña era más cómplice

que el agua que en tus labios gestara su extravío,

y ese calor rompía hasta en el vientre  donde a veces

ocultabas gorriones, como si solo en la hermosura

se encontrara el origen,

secreto de secretos con la justa manía del pecado

que obtuvo su riqueza de soñarte de lejos.

Y si hubo perdón quién lo pidiera

si no tenía más ropa que tus manos y no tenía pereza el exterminio

de esa castidad que sabe del destrozo de las rosas.

Y qué alimento otorgó la efigie del  tomillo a una mirada. 

Beso por beso, por cerrarme el deseo enumerando instantes de domingo

con el fuego y la lluvia,  noble lengua empapando el camino hacia ti.

Estaba la noche tibia de abejorros y de santos de alcobas

y penumbra y de muertos que las ventanas sorprendían

entre algodones.

Y la  canción del amo de las nubes y su traje de rayas

y el charol de sus pies siempre en la danza.

Cómo pesaba el roce de tu aliento,

la tintura especial de tu saliva.

Tu pecho entre amapolas convidando a dormir

como ancianos caballos, como animales exhaustos

consumiendo un calor ya sin olvido.

Nadie supo de eso de mirarnos, de acumular comienzos

en la sangre, de ser sombra o reflejo, tormenta

o un boceto  de paraíso y rama.

Nadie supo. La realidad cambiaba  siendo eterna.

Sombrilla sin papel en el diario. No hubo escarmiento,

aquel poema líquido floreció solo

y sentenció la fe y los años de ceguera.

Quién no guardase pena entre los dientes o las ingenuas horas

en aleteo de  lágrimas.   

Donde se urdió la historia se esculpió un doble fondo,

duele tanto escapar de la caricia.         

09/01/2016 19:21 franciscagataamate Enlace permanente. sin tema No hay comentarios. Comentar.

Despiece de la infancia. Diputación de Málaga. Poesía.

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Un cuerpo muerto es una flor sin vida.

Mamá siempre sabía de esas cosas,

del paso de lo sólido a la esencia.

La muerte es abonar tierra marchita.

Papá partía nueces y escondía los ojos

por no mostrar la pena, la impotencia,

la desesperación.

El latigazo de la lástima.

Mamá sabía de muertos y de muerte.

Y cantaba ante la tumba de la abuela,

esparciendo los pétalos y ahuyentando

moscas y chicharras.

Y de pronto sonreía y hasta olía a jazmín.

 Yo me echaba en la tumba,

  midiéndome por ver cuánto había de crecer

  para estar a la altura de la muerte.

06/01/2016 19:27 franciscagataamate Enlace permanente. sin tema No hay comentarios. Comentar.

Despiece de la infancia. Diputación de Málaga. Poesía.

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Delante me llevaba papá en la bici,

el perro corría a nuestro lado para alcanzarnos

o para no perdernos, ladraba y parecía sonreír

y parecía estar iluminado y ser tan sólo

un sueño de la infancia.

Yo reía y papá cantaba en mi oído

y me daba besos y era

como si anduvieran gorriones por mi cara.

 

Había cesado la lluvia y el sol se decidió a erigir su imperio

calentando el aroma de la tarde.

Muy lejana se veía la casa y muy sola

y muy hermosa rodeada por nuestros árboles

domésticos.

 

Y a mamá la imaginábamos con flores en los brazos

y con un vestido rojo con más flores.

 

Pedaleaba papá con la pasión de atragantarse de distancia,

sólo por verlo de cerca, acaso tocarlo,

si eso se pudiera,

si no hubiera una ley tácita de admirar y no tocar,

de admirar y sentirlo muy adentro,

por no destrozar  el espejismo.

 

Y ya muy cerca se detuvo y se detuvo el perro

y ese vértigo del viento sobre el rostro,

de haber hecho un camino entre la hierba húmeda,

de haber hallado el nido y su nacimiento:

es el arco iris,  exclamó, y qué poco

ha de durar esta belleza.

Y alcé las manos a lo alto y lo toqué.

Y fue mío.

Y continuó allí como un tatuaje del cielo.

Y no sabía papá si acariciarme a mí, al perro,

al arco iris

o llorar por lo efímero de esa maravilla. 

04/01/2016 19:39 franciscagataamate Enlace permanente. sin tema No hay comentarios. Comentar.


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