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Francisca Gata Amate, escritora.

Desterrados. Ediciones Vitruvio. Poesía. Francisca Gata Amate.

Desterrados. Ediciones Vitruvio. Poesía. Francisca Gata Amate.

Cruzan las tierras abandonando una mirada
con carreteras rojas,
lo que fuera de uso común, lo necesario,
mansamente abandonado, pájaros y trenes
y el pozo alerta.
Cruzan las tierras arrastrando
el ancla por todas las colinas,
los bosques y las casas sin dueño.
Atrás queda envilecido lo enterrado, la carne
y el griterío y el silencio. O las puertas
que el viento cierra y abre.
Las razas puras, contra las impuras,
encendiendo candelabros
por el luctuoso esperma. Virgos de ángeles
es todo el resplandor
que al agua conduce y a los templos les nacerá el otoño.
Los héroes se nutren del pavor
de los bultos en fuga y con sus vergas
ratifican la soledad. Estatuas sin ojos
serán los aliados en las calles cercadas
por remolinos de fuego.
Cruzan las tierras en gesto de morir sin la muerte cercana
tragándose sus nombres,
aligerando la pesada carga.

Fuera del tiempo. Premio de internacional de poesía Odón Betanzos 2008. Diputación de Huelva. Francisca Gata

 

Una nueva tribu de amazonas,

aterradas luchadoras  contra el miedo,

a pecho florecido.

Elegidas al azar por todo el orbe,

así, de un trazo.

Así, sin desearlo.

Así, en íntimo desorden.

Con el lenguaje seco de nostalgia.

Con la rosa amputada pero vivas,

ansiando más edad y más amor.

Con signo del zodíaco: cáncer.

A una mujer que barría el balcón desnuda.

A una mujer que barría el balcón desnuda.

A UNA MUJER QUE BARRÍA EL BALCÓN DESNUDA
by Francisca Gata Amate.

Ayer hermosa venía por la plaza, andaba cabizbajo, reflexivo,
rumiando el pan de un pensamiento,
callando mi verdad de estar tan vivo, pues que inútil mortal,
consideraba que no hay mayor prodigio,
y no es derroche, para sentirse ledo,
que una cama bien hecha, con sus sábanas
y una pájara pinta, tan pintada, que de churretes
te tiña la almohada. La tarde olía a palomas mensajeras,
a muchas, defecando, a turbamulta
y el sol se defendía a mamporrazos
con la cruel y díscola penumbra.
Y fue que, por observar tan singular batalla,
noté ganas de alzar ojos y cejas,
también elevé un poco la cabeza, lo justo,
nada más, lo imprescindible.
Y al mirar perdí los imperdibles, pues te vi, hermosa mía,
sin más prenda que una villana escoba
que barría, accionada por tu impulso,
qué de polvo soltaba tu impereza,
parecía que barrías el desierto y al tiempo,
mujer limpia, liberada,
meneabas los labios con el gesto
de cantar las canciones más ansiadas,
para ser animales en el lecho.
Sólo un mendigo poblaba la placita y al mirarme mirar,
miró conmigo y pensó, ya ves tú si no es delirio
que, o bien el tinto tetrabrik estaba malo
o se había pasado en el ingesto.
Qué nalgas dije yo, y él sin dudarlo mencionó
que el demonio tiene cuerpo y es cuerpo como el tuyo, relicario,
aunque despida fuego, mas transforma la vida
en algo muerto. Qué pechos, qué plumón,
quién fuera sueño para entregarse loco
al edredón, a la marea de caderas tan noblemente sanas,
morder, obviando el daño, esa manzana
y así pasar los años o los días.
Quién fuera palo de escoba, aquel palo,
para ser por ti mujer tan agitado
que, aunque levante polvo,
no te produzca alergia o un prurito,
comparados los polvos con la paja
que en este ojo ajeno se ha clavado.
Y el mendigo: “ay qué ver, yo es que no salgo
seco de este asombro”, y más vino y eructos en mis hombros,
El mendigo era un cerdo
y mendigaba para pagar su casa de la playa.
Eso me dijo el muy, muy, muy ladino,
y me cachis, si por Dios, no le aticé,
porque, yo estaba, y es fácil de creer,
con una erección que me alarmaba,
porque al verte de lejos, tú barrías,
porque aunque trempara y trepara,
no eras mía, quizás en esa torre secuestrada
tenía algún señor tu lozanía.
Y mis ingles reclamaban oro puro,
de tu piel el chorreo de ambrosía,
de esa boca que, adiviné perlada,
quería desprender otras palabras,
las que el amor disfraza de poesía.
Y así estaba que no estaba
cuando noté un calentor en mis pisadas,
oh, terror, era el mendigo que en mis huellas
sin tiento vomitaba mientras yo con los ojos te comía.
Ay qué asco y qué dulzura y qué ansia por volar
a tus macetas y libar como abeja, como mosca chupar,
como mendigo seco, el sudor que escapaba de tus piernas.
Pero me fui, porque salió tu madre y me vio tan salido
y tan manchado que al borracho y a mí levantó mano,
como si fuera un acta levantada,
para advertir que venía soldadesca,
que a la guardia civil había llamado,
policía nacional y guardia urbana.
Le faltó por llamar a los bomberos,
¡joder! con esa madre, no descansa.
Claro que, si das a menudo en barrer
el balcón de tus amores, sin blusa, sin enagua,
sin yo qué sé, un velo que te cubra,
tu madre habrá costumbre de llamada
y habrá costumbre de acudir muy presto,
pues no todos los días te agasajan
con salvar damisela desnudada,
barredora, cuerpo enhiesto, que te pone tan tonto
que tonteas y se te salen los ojos de los cestos
y te dejas vomitar cual papelera,
porque tienes en el cuerpo tanto gusto
que crees que eres tu quien se derrama
contemplando las gracias de la gracia.
Adiós mujer, ya volveré mañana,
dile a tu madre que se introduzca el dedo
de marcar en esa parte
ideal, si lo que quieres es sentarte,
o darte al ventoseo cuando hay necesidad
o hay cachondeo o pretendes calentar el frío hogar.
En fin, lozana, no barras sin un chal,
no ves que matas.
Adiós preciosa, ponte ropa interior u
otra cosa, no sea que te resfríes y te mueras 
y el mástil de mi bandera se me tronche,
qué haré los sábados, si salgo por la noche,
si mi ejército asedia algún fortín,
ridículo estratega pareciera y tú,
mi bien, desnuda calavera.

Mejor libro del año 2014: Despiece de la infancia.

Mejor libro del año 2014: Despiece de la infancia.

Presentación de La noche del condenado.

Presentación de La noche del condenado.

Con todo, preciso es vivir mientras dure la débil llama que un día se alumbró, apoyándose en la virtud del lenguaje, sin olvidar nunca que “estoy más que perdido si duermo sin palabras”. Es lo que mejor puede darnos la poesía. (Manuel Pecellín Lancharro. Miembro de la Real academia de las Letras y las Artes de Extremadura) 

Francisca Gata Amate, La noche del condenado. Madrid, Ediciones Vitruvio, 2014

Música a cargo de Mª Dolores Zornoza, violonchelo.

Recitó Miguel Ángel Gallardo.

Salón de Actos del Museo Municipal. Pza del Altozano, s/n Albacete.

La noche del condenado.

La noche del condenado.

Traicionado

me siento, pues me ha crecido hierba en la mirada

y he de fingir que reniego del placer. Y he de llorar

sin alma y sin tristeza, con máscara de dolor

porque no duele.

Te apuesto mis recuerdos por tu ataúd sembrado

boca abajo, adentro, muy adentro,

sin salida, sin saliva, sin auxilio. Muy adentro.

De espaldas a la cruz

y a todas las montañas y a todos los caminos

y los ríos,

esos ríos que van sin detenerse,

desbordados de vida y de sangre

y de esperanzas.

Te apuesto mi estúpida pasión de payaso

fatigado,

con un destino muerto que no muere,

fantasma que a su pesar se rinde a la belleza. 

Presentación del poemario "La noche del condenado" en el Museo Municipal de Albacete. Jueves 4 de diciembre 20 horas.

Presentación del poemario "La noche del condenado" en el Museo Municipal de Albacete. Jueves 4 de diciembre 20 horas.

 La noche del condenado -proclaman acertadamente los editores- es casi un soliloquio entre el poeta y la muerte, la condena como metáfora de una sociedad y de una condición humana. Poesía siempre sutil, confesional y grave, Gata ha vuelto a escribir desde el interior de sí misma con una crudeza y una intensidad sorprendentes”.
En efecto, el libro propone desde la apertura y final del primer poema (“Si no viera la muerte en esos ojos/ Si no fuera un hombre detrás de una lágrima”) una desgarrada memoria sobre la condición humana tal como la autopercibe el sujeto lírico, sin concesiones ni consuelo. Sólo al final de la obra (“Soy yo quien paga con la vida todo el morir/aguardando de Dios la fe de erratas”), se abre una vía a la trascendencia, si no es pura retórica lo escrito.
Porque somos “solo una vida con resultado de muerte”, parafrasea a Heidegger la autora. También lo hace en numerosas momentos al Cernuda que anhelaba únicamente convertirse en piedra sepultada entre ortigas sobre la cual el viento pasee sus insomnios.
Los suyos nos los entrega Gata en estos versos turbadores, de amplio aliento, que a menudo se transforman en versículos prolongados, donde el repique inquietante de las anáforas percute una y otra vez. Al mismo tiempo, el cúmulo de imágenes, tan inesperadas como deslumbrantes, hace de cada poema una epifanía desgarradora.
Términos del mismo campo semántico (, patíbulo, sudario, ataúd, tumba, osario, sepultura, epitafio, crepúsculo, noche, gangrena, lepra, difunto) inducen insistentes a la misma fatal conclusión: “una sombra soy con arrugas de cadáver”.
Con todo, preciso es vivir mientras dure la débil llama que un día se alumbró, apoyándose en la virtud del lenguaje, sin olvidar nunca que “estoy más que perdido si duermo sin palabras”. Es lo que mejor puede darnos la poesía. (Manuel Pecellín Lancharro. Miembro de la Real academia de las Letras y las Artes de Extremadura) 

Francisca Gata Amate, La noche del condenado. Madrid, Ediciones Vitruvio, 2014

Música a cargo de Mª Dolores Zornoza, violonchelo.

Recitarán Miguel Ángel Gallardo y la autora.

Salón de Actos del Museo Municipal. Pza del Altozano, s/n Albacete.

Los poetas premiados.

Los poetas premiados.

Entrega de premios de poesía Orden literaria Francisco de Quevedo Villanueva de los Infantes.

Entrega de premios de poesía Orden literaria Francisco de Quevedo Villanueva de los Infantes.

Presentación en el Aula de poesía Universidad de Murcia.

Presentación en el Aula de poesía Universidad de Murcia.

Presentación en el aula de poesía Universidad de Murcia.

Presentación en el aula de poesía Universidad de Murcia.

Firma de libros el día 23 de abril Fiesta del Libro, Pza Altozano, Albacete.

Firma de libros el día 23 de abril Fiesta del Libro, Pza Altozano, Albacete.

En el stand de la Librería Universitaria a partir de las 12 firmaré ejemplares de mis libros:

La noche del condenado, ed. Vitruvio 2014. Poesía

Despiece de la infancia, ed. Diputación de Malaga 2013. Poesía.

Cine negro, ed. Vitruvio 2012. Poesía

El juicio del tiburón. Cuento infantil.

Os espero, 

Presentación del poemario "La noche del condenado" en Monesterio.

Presentación del poemario "La noche del condenado" en Monesterio.

Eran las ocho en punto de la tarde, del 25 de abril del año del señor de 2014, en Sala de conferencias de la Casa de la Cultura de Monesterio, tu pueblo y el mio:

 

Ya te reconozco alma,

naces de mí,

estás en mí

y, pues que mía,

no puedes ser buena.

Estamos muy solos. 

 

Presentación del libro "Despiece de la infancia"

Presentación del libro "Despiece de la infancia"

Casa de la Cultura José Saramago de Albacete. Día 13 de febrero de 2014.

http://www.youtube.com/watch?v=ipBim-WqNJI

 

 

Aquella  voz oscura que te enviaba su mensaje

tras la tapia.

Y entonces corrías a esconderte

y tapabas tus oídos y te abrazabas.

Y sobrevivía el susurro de otro mundo.

Mientras la tarde  se estremecía

como si contara sus horas,

perdida en el luto del horizonte.

La tarde envejecía, gimiendo

entre los álamos.

Y hallabas al niño de los pájaros,

sonreía y te tendía  su mano

que ocultaba un gorrión.

Ni el gorrión ni el niño sabían de la muerte,

tampoco del olvido,

pero allí estaba esa voz oscura

como una noche larga

o una muerte lenta entre las rosas. 

La noche del condenado. Francisca Gata Amate. Ediciones Vitrubio

La noche del condenado. Francisca Gata Amate. Ediciones Vitrubio

http://blogs.hoy.es/libreconlibros/2014/02/05/ser-para-la-muerte/

SER PARA LA MUERTE

2014 FEBRERO 5
por manuelpecellin

Natural de Monesterio, Francisca Gata reside en Albacete, dedicada por completo a la creación literaria, en prosa y verso, con obras que están consolidándola como una voz absolutamente original. Entre sus títulos cabe recordar La celda del mar, El bar de los vagabundos, Fuera del tiempo, El felino dormido, Desterrados, Creación, Cine negro o Despiece de la infancia, obra ésta que recordábamos aquí hace escasos meses. La calidad de su escritura ha sido reconocida con la obtención de premios como el Paul Beckett, Ciega de Manzanares, Felipe Trigo, García Pavón o Ciudad de Ronda.
” La noche del condenado -proclaman acertadamente los editores- es casi un soliloquio entre el poeta y la muerte, la condena como metáfora de una sociedad y de una condición humana. Poesía siempre sutil, confesional y grave, Gata ha vuelto a escribir desde el interior de sí misma con una crudeza y una intensidad sorprendentes”.
En efecto, el libro propone desde la apertura y final del primer poema (“Si no viera la muerte en esos ojos/ Si no fuera un hombre detrás de una lágrima”) una desgarrada memoria sobre la condición humana tal como la autopercibe el sujeto lírico, sin concesiones ni consuelo. Sólo al final de la obra (“Soy yo quien paga con la vida todo el morir/aguardando de Dios la fe de erratas”), se abre una vía a la trascendencia, si no es pura retórica lo escrito.
Porque somos “solo una vida con resultado de muerte”, parafrasea a Heidegger la autora. También lo hace en numerosas momentos al Cernuda que anhelaba únicamente convertirse en piedra sepultada entre ortigas sobre la cual el viento pasee sus insomnios.
Los suyos nos los entrega Gata en estos versos turbadores, de amplio aliento, que a menudo se transforman en versículos prolongados, donde el repique inquietante de las anáforas percute una y otra vez. Al mismo tiempo, el cúmulo de imágenes, tan inesperadas como deslumbrantes, hace de cada poema una epifanía desgarradora.
Términos del mismo campo semántico (, patíbulo, sudario, ataúd, tumba, osario, sepultura, epitafio, crepúsculo, noche, gangrena, lepra, difunto) inducen insistentes a la misma fatal conclusión: “una sombra soy con arrugas de cadáver”.
Con todo, preciso es vivir mientras dure la débil llama que un día se alumbró, apoyándose en la virtud del lenguaje, sin olvidar nunca que “estoy más que perdido si duermo sin palabras”. Es lo que mejor puede darnos la poesía.

Francisca Gata Amate, La noche del condenado. Madrid, Ediciones Vitruvio, 2014

Presentación del libro "Despiece de la infancia".

Presentación del libro "Despiece de la infancia".

CASA DE LA CULTURA JOSÉ SARAMAGO (Sala de conferencias)

Día 13 de febrero de 2014, A LAS 20 HORAS:

Presentación a cargo de la actriz MARIANA MELLA VIVAS del libro:

Despiece de la infancia. Premio de poesía ciudad de Ronda. Edita diputación de Malaga 2013 De Francisca Gata Amate.

Intervención musical de la violonchelista MARÍA DOLORES ZORNOZA OLAYA.

Nacida en Monesterio (Badajoz) Francisca Gata salió muy joven de Extremadura, hasta recalar en Albacete, donde reside. No obstante, como nueva comprobación de que los primeros años constituyen un periodo de edad definitivo para conformar el carácter, aquí está esta obra,  cuyos versos realizan  un despiece cuasi febril de su  infancia. Con ella obtuvo la autora el XIII Premio de Poesía Ciudad Ronda, 

Gata, que también ha sido galardonada en notables concursos de narración (entre ellos, el Felipe Trigo de novela corta) se distingue sobre todo por la riqueza, impetuosidad y calidez del lenguaje, en ocasiones enfrentado a la normativa académica, lo que le proporciona magníficos hallazgos, especialmente  en su discurso poético. A ello une una enorme capacidad para construir imágenes de carácter surrealista,  tan abundantes en los poemas de este libro.

La niñez es rescatada verso a verso, que nos dicen de voces oscuras bajo el susurro del río; anécdotas al parecer simples (un paseo en la bicicleta que el padre conduce) pero inolvidables; intuiciones sobre el futuro; la táctil gracilidad de olivas y cerezas; los pálpitos tan difíciles de expresar, como ciertos; la corta estancia veraniega junto al mar lejano; la presencia indefectible de la madre…

La autora, que en su anterior poemario, Cine negro (2012) mostraba la afición por este tipo de películas, regresa al mundo infantil que también abordaba en el cuento El juicio del tiburón (2012). Una de las mayores cualidades del discurso literario es hacer al lector cómplice de la escritura, por empatías o tal vez fobias desatadas según se lee.  Así ocurre  aquí con cada poema, seguramente de modo más fácil, pero no exclusivo,  a quienes vimos la luz y nos criamos en un entorno rural. Estas vivencias, tan delicadamente evocadas, son parecidas a las de tantos niños criados en un entorno quizás ya desaparecido, pero que sigue en la memoria y la pluma de los grandes creadores.

Opinión de Manuel Pecellín sobre Despiece de la infancia.

Opinión de Manuel Pecellín sobre Despiece de la infancia.

 

Nacida en Monesterio, Fracisca Gata salió muy joven de Extremadura, hasta recalar en Albacete, donde reside. No obstante, como nueva comprobación de que los primeros años constituyen un periodo de edad definitivo para conformar el carácter, aquí está esta obra,  cuyos versos realizan  un despiece cuasi febril de su  infancia. Con ella obtuvo la autora el XIII Premio de Poesía Ciudad Ronda, 
Gata, que tambén ha sido galardonada en notables concursos de narración (entre ellos, el FelipTrigo de relato corto) se distingue sobre todo por la riqueza, impuetosidad y calidez del lenguaje, en ocasiones enfrentado a la normativa académica, lo que le proporciona magníficos hallazgos, especialmente  en su discurso poético. A ello une una enorme capacidad para construir imágenes de carácter surrealista,  tan abundantes en los poemas de este libro.
La niñez es rescatada verso a verso, que nos dicen de voces oscuras bajo el susurro del río; anécdotas al parecer simples (v.c. un paseo en la bicicleta que el padre conduce) pero inolvidables; intuiciones sobre el futuro; la táctil gracilidad de olivas y cerezas; los pálpitos tan difíciles de expresar, como ciertos; la corta estancia veraniega junto al mar lejano; la presencia indefectible de la madre.
La autora, que en su último libro, Cine negro (2012) mostraba la afición por este tipo de películas, regresa al mundo infantil, también frecuenta en el cuento El juicio del tiburón (2012). Una de las mayores cualidades del discurso literario es hacer al lector cómplice de la escritura, por empatías o tal vez fobias desatadas según se lee.  Así ocurre  aquí con cada poema, seguramente de modo más fácil, pero no exclusivo,  a quienes vimos la luz y nos criamos en un entorno  agroganadero. Estas vivencias, tan delicadamente evocados, son parecidas a las de tantas niños rurales en un entorno quizás ya desaparecido, pero que sigue en la memoria y la pluma de los grandes creadores.
 Francisca Gata forma parte, por derecho propio, de ese magnífico grupo de poetisas extremeñas que en estos meses últimos nos han deparado tan valiosas obras. Digamos Pureza Canelo, Ada Salas, Efi Cubero, Emilia Oliva, Teresa Guzmán Carmona, Carmen Hernández Zurbano, María José Fernández Sánchez, Juana Vázquez Marín, Silvia Gallego o Ana María Reviriego.
Gata Amate, Francisca. Despiece de la infancia. Diputación de Ronda, 2013.

 

Manuel Pecellín Lancharro. Miembro de la Real Academia de las letras y las Artes de Extremadura.

Entrega del XIV Premio de poesía ciudad de Ronda.

Entrega del XIV Premio de poesía ciudad de Ronda.

Eran las ocho en punto de la tarde del viernes 13 de diciembre del año del señor de2013, cuando se entregó al ganador, Antonio José Pilar García el XIV Premio de poesia ciudad de Ronda, por su obra "Handle with care". Posteriormente se presentó el libro ganador del año anterior, Despiece de la infancia de Francisca Gata Amate.

Presentación de "Despiece de la infancia" en Ronda. Viernes 13, 20 horas Convento de Santo Domingo.

Presentación de "Despiece de la infancia" en Ronda. Viernes 13, 20 horas Convento de Santo Domingo.

 Además de la entrega del Premio Ciudad de Ronda 2013, se presentará la obra ganadora del año anterior: Despiece de la infancia de Francisca Gata.

 

Un cuerpo muerto es una flor sin vida.

Mamá siempre sabía de esas cosas,

del paso de lo sólido a la esencia.

La muerte es abonar tierra marchita.

Papá partía nueces y escondía los ojos

por no mostrar la pena,

la impotencia,

la desesperación.

El latigazo de la lástima.

Mamá sabía de muertos y de muerte.

Y cantaba ante la tumba de la abuela,

esparciendo los pétalos y ahuyentando

moscas y chicharras.

Y de pronto sonreía y hasta olía a jazmín.

 Yo me echaba en la tumba,

  midiéndome por ver cuánto había de crecer

  para estar a la altura de la muerte.

Café Indiano 9 de noviembre Recital poético Fractal.

Café Indiano 9 de noviembre Recital poético Fractal.